Hablando se escribe un libro
Su vida, contada con su voz, convertida en un libro
Algún día alguien querrá saber cómo era de verdad: qué contaba, de qué se reía, qué pensaba. Ese libro se escribe ahora, en conversaciones sin prisa: sus historias, sus reflexiones, lo que quiera dejar dicho. Los suyos narran a su lado si quiere — recuerdos, correcciones, fotos. Y se queda en casa, impreso, para los que vienen.
Estamos en beta privada con las primeras familias; abriremos nuevas plazas muy pronto.
Acérquese al libro
Las tres fases de su libro
Las mismas tres que verá dentro, con estos mismos nombres.
La conversación
La entrevistadora charla con usted a su ritmo, una pregunta cada vez. Sin prisa ni agobios: un clic y a hablar.
Al cerrarla, nace su libro.
La reflexión
Lea su libro y cuente lo que le despierte. La familia corrige y añade lo suyo.
Al cerrarla, el libro se reescribe entero.
La edición última
Los últimos retoques, a mano y sin prisa: el texto, las fotos y la portada.
Llega a casa encuadernado en menos de diez días.
Y ahí su libro deja de tener fases: se queda en casa, impreso, para siempre.
Así se lee
Pasajes de ejemplo, escritos como los redacta MyHistory: con las palabras del narrador, en su tono, y con la procedencia de cada recuerdo guardada detrás.
Aquella cocina olía a leña y a pan recién hecho. Mi madre cantaba bajito mientras amasaba, y yo, subida a una banqueta, creía que el mundo entero cabía en aquella mesa de madera.
A tu abuelo lo conocí un martes de feria. Llevaba la chaqueta buena y tanto miedo en el cuerpo que me pidió el primer baile dos veces, porque la primera no le salió la voz.
Escrito con ayuda, guardado con respeto
Nada se inventa
Cada pasaje del libro sale de sus conversaciones y lo enseña. Si falta un dato, se convierte en una pregunta para la próxima charla — nunca se rellena.
La familia manda
MyHistory propone; usted confirma o corrige. Ninguna foto, ningún pie, ningún recuerdo entra en el libro sin una persona detrás diciendo que sí.
Suyo y de nadie más
El libro y los recuerdos son de su familia. Todo es privado por defecto, se guarda en Europa y puede llevárselo o borrarlo entero cuando quiera.
Lo que cuentan las familias
«Mi padre no quería “hablar con una máquina”. A la tercera sesión le preguntó a la entrevistadora si se acordaba de lo del caballo. Se acordaba.»
«Leer la muestra en papel fue lo que nos convenció: era su manera de hablar. Hasta las muletillas eran las suyas.»
Testimonios provisionales de la beta privada; publicaremos aquí los del panel de familias en cuanto cerremos esta etapa.
Cada vida merece un libro
El mejor momento para guardar sus recuerdos fue hace años. El segundo mejor es hoy.