Preguntas frecuentes

Mi padre no se maneja con la tecnología. ¿Podrá usarlo?

Sí — está pensado exactamente para él. No hay menús que aprender ni nada que instalar: en su libro hay dos botones, hablar y subir una foto, y para charlar con la entrevistadora basta el primero — pulsar y hablar. Vale una tablet o un ordenador con micrófono, y siempre puede acompañarle alguien de la familia las primeras veces.

¿La inteligencia artificial se inventa cosas?

No. Cada frase del libro sale de sus conversaciones; lo que no está contado no se escribe — se convierte en una pregunta para la siguiente charla, nunca se rellena con suposiciones.

¿Quién puede leer sus recuerdos?

Por defecto, nadie más que él y quien configura el proyecto. Si se invita a alguien de la familia, ve únicamente los capítulos donde el libro le nombra — ni uno más, y se le puede retirar cuando se quiera. Las transcripciones no se comparten nunca.

¿Y si la familia recuerda las cosas de otra manera?

Pasa en todas las familias, y el libro no lo esconde: las dos versiones se conservan siempre. Si no hay acuerdo, prevalece la del narrador, y la otra puede aparecer como un recuadro firmado — «La versión de la tía Carmen» — si el narrador lo aprueba. Ningún recuerdo pisa a otro.

¿Cuánto tiempo lleva hacer el libro?

El que él o ella quiera. Las sesiones son conversaciones tranquilas de media hora o cuarenta minutos, cuando apetezca; el libro crece con cada una. Hay familias que lo hacen en unas semanas y otras que lo saborean durante meses.

¿El libro es de verdad, en papel?

Sí. Mientras se hace, el libro entero se puede mirar en pantalla tal como irá a la imprenta — el mismo tamaño y las mismas páginas, para revisarlo con calma —; y al cerrarlo llega a casa encuadernado en menos de diez días, con sus fotos y los recuerdos de la familia. El PDF también es suyo.

¿Cuántas fotos entran en el libro?

Hasta cien, y todas con su sitio: cada foto va junto al capítulo que le corresponde, a página completa si lo merece, o en el álbum del final. También caben diez grabaciones antiguas — cintas, notas de voz — de hasta cuarenta minutos cada una.

¿Puedo corregir algo después de leerlo?

Sí — leer y corregir es una fase entera del camino: se lee el primer manuscrito, se cuenta lo que despierte y se corrige lo que no fue así, por escrito o de viva voz. Y al final quedan los últimos retoques a mano — el texto, las fotos y la portada — antes de mandarlo a la imprenta.

¿Y si lo deja a medias o se cansa?

No pasa nada: no hay plazos ni sesiones obligatorias, y el proyecto queda activo doce meses para retomarlo con calma. Si decide terminar antes, el libro se escribe con todo lo que haya contado hasta ahí — cada conversación suma, ninguna se pierde.

¿Qué pasa con sus datos?

Se guardan en Europa, cifrados, y son suyos: se puede exportar todo (audio, transcripciones, libro y fotos) en un archivo, o pedir el borrado completo, que se verifica y deja constancia. Los detalles, con su tabla de plazos, están en la política de privacidad.

¿En qué idioma funciona?

En español, y la entrevistadora entiende sin problema los acentos y las expresiones de cada casa. Más adelante llegarán otros idiomas.

¿Puedo regalarlo?

Es el regalo para el que nació MyHistory: uno de los hijos lo configura, la familia acompaña, y quien tiene la vida que contar solo tiene que hablar. Para un cumpleaños redondo, unas bodas de oro o una Navidad, es un regalo que no se parece a ningún otro.

¿Otra duda? Estamos en beta privada y contestamos en persona.

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