Las fotos también cuentan: del cajón a las páginas del libro

En casi todas las casas hay una caja — de lata, de zapatos, un cajón del mueble del salón — con las fotos de varias generaciones dentro. Casi nadie sabe ya quiénes son todos los de la foto de la boda, ni de qué verano es la de la playa. Esa caja guarda medio libro de memorias, y se está quedando muda.

La buena noticia: no hace falta ordenarla. Hace falta abrirla delante de quien sabe.

Una foto vale más que diez preguntas

Los recuerdos no responden a «cuéntame tu vida»; responden a lo concreto. Y no hay nada más concreto que una foto en la mano:

  • «¿Quiénes son estos?» — y salen nombres que ninguna pregunta habría sacado.
  • «¿Qué pasó ese día?» — y detrás de la foto de la comunión aparece el tío que llegó tarde y la tarta que se cayó.
  • «¿Quién hizo la foto?» — la pregunta que nadie hace, y la que más historias esconde.

No hace falta escanear con calidad de museo: una foto de la foto, hecha con el móvil y con buena luz, es suficiente para empezar.

Lo que suele pasar (y cómo evitarlo)

Las fotos se digitalizan un domingo por la tarde… y se quedan en una carpeta del ordenador, tan mudas como en la caja. La clave no es digitalizar: es juntar cada foto con su historia mientras alguien puede contarla. Una línea basta: quién sale, dónde fue, qué pasó. Sin esa línea, dentro de veinte años la foto volverá a ser un misterio — solo que en otro formato.

Cómo lo hace MyHistory

En MyHistory las fotos tienen su propia puerta: el baúl de recuerdos. Subir es soltar — vale la foto del móvil, la carta fotografiada, el documento escaneado — y se le puede contar al baúl qué es, escrito o de viva voz. El libro propone entonces dónde encaja cada una: en qué capítulo, con qué pie de foto. La pantalla dice siempre qué colocó, y deshacerlo o cambiarlo es un clic: la última palabra es de la familia.

Al final, las fotos no van en un anexo: la de la mili aparece junto a los años de la mili, la de la boda en el capítulo de la boda, y las que merecen página entera la tienen. Una puede acabar siendo la portada. Y las que no encuentran capítulo tienen su álbum al final del libro, para que ninguna se quede fuera.

Empiece por una

No espere a ordenar la caja entera. Elija una foto — la que siempre sale cuando se abre — y pregunte por ella esta semana. Si quiere que esa costumbre se convierta en un libro con las fotos en su sitio, mire cómo funciona MyHistory o eche un vistazo a la lista de preguntas que abren los recuerdos.